No hay una sola Costa Atlántica: a lo largo de la provincia de Buenos Aires se suceden balnearios que casi no se parecen entre sí. Algunos son pueblos de bosque sin ruido, otros tienen boliches hasta la madrugada y uno es directamente una gran ciudad. Elegir bien es, más que nada, saber qué tipo de vacaciones querés.
Con chicos chicos
Las localidades del Partido de La Costa, como San Clemente del Tuyú, Santa Teresita o Mar de Ajó, son balnearios familiares de toda la vida y los más cercanos a Buenos Aires. San Clemente suma el oceanario Mundo Marino para un día sin playa. Más al sur, Miramar tiene el mismo perfil tranquilo. En todos se camina del departamento a la arena y hay peatonal para la tarde.
Bosque y silencio
Cariló, pegado a Pinamar, y Mar de las Pampas, al sur de Villa Gesell, son pueblos entre pinos con calles de arena y casi sin vida nocturna. Se va a descansar, leer y comer bien. Son destinos de casas y cabañas, cómodos para llegar en auto con todo lo necesario.
Movida y gente joven
Pinamar concentra paradores, playas anchas y noche. Villa Gesell tiene una avenida céntrica muy animada y público joven, además de familias. San Bernardo es el clásico de los adolescentes. Si viajás con hijos grandes, cualquiera de los tres les va a gustar más que un pueblo de bosque.
Ciudad además de playa
Mar del Plata es otra escala: teatros en temporada, casino, puerto, restaurantes y planes para los días de lluvia o viento. Funciona todo el año y es el único destino al que también se llega en tren o en avión. Las opciones de viaje están en cómo ir a Mar del Plata.
Más lejos
Necochea ofrece playas muy anchas y menos gente. Monte Hermoso, bastante más al sudoeste, es conocido por su agua más templada y porque el sol sale y se pone sobre el mar. Son viajes más largos, que rinden para estadías de varios días.
Cómo llegar
A todos los balnearios hay micros de larga distancia. En auto se sale por la Autovía 2 y, según el destino, se sigue por la Ruta 11 o la Ruta 56. En enero, en febrero y en los fines de semana largos el tránsito de ida y de vuelta se carga mucho, y conviene evitar los horarios pico.
Un traslado privado puerta a puerta resuelve bien el viaje de una familia con valijas, sombrilla, cochecito y mascota, o el de quien aterriza y sigue directo al mar. Para grupos, mirá la minivan. Pedí también la vuelta al reservar: en temporada es lo primero que se complica. Todos los destinos están en traslados de larga distancia.