A Mendoza se va por el vino, por la montaña o de paso hacia Chile, y casi siempre en avión. La ciudad está al pie de los Andes, en la región de Cuyo, con toda la llanura pampeana entre ella y Buenos Aires. El micro nocturno y el auto son alternativas reales, pero piden una noche o un día entero de ruta.
Volar
Hay muchos vuelos diarios al aeropuerto de Mendoza, ubicado en el borde norte de la ciudad. La mayoría sale de Aeroparque y algunos de Ezeiza, así que conviene mirar el pasaje antes de pedir el traslado. Es la opción lógica para una escapada de pocos días o un viaje de trabajo. En la época de la vendimia, al final del verano, y en las vacaciones de invierno la demanda sube y hay que comprar antes.
Micro nocturno
Los micros salen de Retiro al atardecer o a la noche y llegan a la mañana siguiente. Es un viaje largo, pero se duerme, y te ahorrás una noche de alojamiento. Compará las categorías de asiento, porque la diferencia se siente. Funciona bien para quien viaja solo o de a dos y no tiene apuro.
El tren
No hay un tren de pasajeros que sirva de forma práctica para llegar a la ciudad de Mendoza. Si te interesa hacer parte del camino en tren, consultá en la empresa ferroviaria estatal qué servicios hacia Cuyo están funcionando.
Por la Ruta Nacional 7
El camino es uno solo y bien conocido: la Ruta Nacional 7, que cruza la provincia de Buenos Aires por Junín, sigue por San Luis y entra a Mendoza. Tiene peajes y combina tramos de autopista con otros de calzada simple. También es el corredor de camiones hacia Chile, de modo que los sobrepasos piden paciencia. Es una jornada entera al volante; con chicos o con un solo conductor conviene partirla en dos. El auto tiene sentido si después vas a moverte por las zonas de bodegas o la alta montaña y querés hacerlo con el mismo vehículo.
El lugar del traslado privado
Si son uno o dos y solo necesitan llegar, el avión es más rápido y suele convenir más. Un viaje por ruta con chofer se justifica cuando viaja un grupo que quiere ir junto, cuando hay equipaje voluminoso o una mascota, o cuando alguien no puede volar. Las paradas se acuerdan antes y la disponibilidad se confirma al reservar.
Lo más frecuente es que nos pidan las dos puntas: el traslado a Aeroparque en Buenos Aires y un vehículo con chofer en destino. Las bodegas están repartidas entre Luján de Cuyo, Maipú y el Valle de Uco, lejos unas de otras; cómo recorrerlas sin manejar está en la guía de caminos del vino sin auto propio.